Avanza a buen ritmo la restauración de 56 ha en Los Olivillos, otorgadas por la Junta en concesión a Salarte para su gestión por 25 años.

Con fondos propios y sin ayudas públicas, Salarte ha comenzado a recuperar la hidrodinámica del cauce seco, recuperando un espacio clave para Doñana y favoreciendo procesos ecosistémicos fundamentales para la sociedad.

11 de septiembre de 2026.- La recuperación ambiental de Los Olivillos, en La Puebla del Río, da un paso decisivo. La Junta de Andalucía ha otorgado al Fondo para la Custodia y Recuperación de la Marisma Salinera (Salarte) una concesión por 25 años sobre más de 56 hectáreas de Dominio Público Marítimo-Terrestre, lo que ha permitido iniciar la restauración integral del cauce original del Guadalquivir a su paso por La Puebla y recuperar su dinámica mareal, hidrodinámica y funcional.

La concesión dota de estabilidad a largo plazo a un proyecto que tiene como objetivo restablecer la conectividad hídrica del paleocauce, favorecer la entrada, circulación y renovación del agua, evitar la colmatación y reconstruir el funcionamiento ecológico de una marisma que había perdido buena parte de su conexión natural con el Guadalquivir.

La Corta de los Olivillos, ejecutada en 1971, fue una de las últimas grandes actuaciones de rectificación del Guadalquivir para acortar y mejorar la navegación al eliminar meandros, en continuidad con las cortas realizadas desde 1795 (Corta Merlina) y antes de la Corta de la Isleta (1972) o la de la Cartuja (1982). Esto supuso acortar en 50 km el curso del río entre Sevilla y Sanlúcar.

Situado hoy en la margen izquierda del actual cauce del río, en una zona de transición entre arrozales y marismas transformadas en el entorno de Doñana, Los Olivillos ocupa una posición estratégica dentro del sistema de humedales del Bajo Guadalquivir. La actuación permitirá recuperar progresivamente un espacio capaz de retener, decantar y procesar las aguas, al mismo tiempo que genera hábitats para la reproducción, alimentación y refugio de numerosas especies amenazadas.

Recuperar las mareas para recuperar la marisma. Tras obtener la concesión demanial en marzo de este año, y esperar a que finalizase el período reproductor de

aves, a mediados de agosto comenzaron las obras, que contemplan la limpieza, el desbroce y la retirada de sedimentos, así como la crear la denominada vuelta de fuera, elemento esencial para mantener una lámina de agua constante, evitar la colmatación, ordenar hidráulicamente el espacio y controlar la entrada de agua y sedimentos. También se instalarán compuertas que permitirán gestionar la calidad del agua, facilitando su renovación.

La intervención incluye además la recuperación y creación de riendas y canales interiores, encargados de distribuir el agua entre las distintas zonas del humedal y conectar las compuertas con las nuevas áreas inundables.

Uno de los elementos más importantes será la formación de lagunas someras, con distintas profundidades, orillas de pendiente suave y áreas de transición capaces de generar una mayor variedad de ambientes palustres, buscando los hábitats originales que antaño atesoraban las marismas del Guadalquivir.

A ello se sumará la creación y recrecido de islas de nidificación y otros elementos emergentes, concebidos para favorecer a las aves acuáticas y limícolas que utilizan este sector del Bajo Guadalquivir y Doñana para reproducirse, alimentarse, descansar o invernar.

La intervención está concebida como un único sistema formado por dos ambientes bien diferenciados: el lacustre, con un enorme lucio de 30 ha. en la zona más próxima al Guadalquivir -recuperado por Salarte desde 2023-; y el palustre, con un rosario de humedales someros y vetas en las que se desarrolla vegetación rala. Compuertas, caños, riendas, lagunas y vetas funcionarán como un todo para recuperar la circulación del agua y evitar que vuelvan a producirse los graves procesos de colmatación que han contribuido a la degradación histórica del paleocauce.

Volver a inundar para recuperar procesos ecológicos. La restauración ambiental de Los Olivillos va más allá de devolver agua a una superficie desecada. La reinundación de antiguas marismas permite recuperar procesos ecológicos, potenciar la diversidad biológica y reconstruir redes tróficas más completas, fundamentales para devolver equilibrio y capacidad de autorregulación al ecosistema.

Cuando estas relaciones entre especies se recuperan, el beneficio se extiende a todo el sistema. Una red trófica equilibrada favorece, por ejemplo, una mayor presencia de aves insectívoras que controlan poblaciones de insectos, entre ellos mosquitos potencialmente transmisores de enfermedades como el virus del Nilo.

Investigadores y expertos de la Estación Biológica de Doñana, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (EBD-CSIC), vienen destacando la importancia de la restauración de humedales como una herramienta de gestión ambiental con efectos positivos para la sociedad a corto, medio y largo plazo.

El investigador de la EBD-CSIC Jordi Figuerola ha señalado en este sentido que la recuperación de humedales puede contribuir a reducir las consecuencias asociadas al virus del Nilo mediante métodos naturales de control que “tienen una efectividad a medio plazo”.

Se trata de recuperar ecosistemas completos, capaces de generar relaciones más equilibradas entre depredadores y presas y de favorecer mecanismos naturales de regulación. Una visión compartida también por el director de la Estación Biológica de Doñana, Eloy Revilla, firme defensor de la Alianza Marismas del Guadalquivir-Doñana y del papel que puede desempeñar la restauración y gestión activa de estos espacios.

En este contexto, Los Olivillos podrá volver a desempeñar una doble función esencial: por un lado, como un auténtico “riñón” natural, capaz de decantar, filtrar y procesar las aguas del Guadalquivir; y por otro, como un “vientre” para la vida, generando alimento, refugio y áreas de reproducción para una amplia comunidad de especies tanto acuáticas como terrestres, vegetales y animales.

Veinticinco años para restaurar, gestionar y conservar. La concesión otorgada a Salarte no supone únicamente ejecutar una obra puntual. El horizonte de 25 años permitirá desarrollar una gestión continuada del humedal, imprescindible para mantener la funcionalidad del sistema una vez recuperado.

La restauración física es solo el primer paso. Después será necesario manejar el agua, conservar compuertas y canales, controlar la vegetación, realizar seguimiento de la fauna y adaptar la gestión a la evolución del propio humedal.

El proyecto establece un plazo estimado de cinco meses para la ejecución de las obras, durante los cuales se desarrollarán progresivamente los trabajos de limpieza, eliminación de especies invasoras, retirada de fangos, movimientos de tierra, creación de la vuelta de fuera y compuertas, creación de lucios, vetas, riendas, caños y paciles para la puesta en funcionamiento integral del sistema.

Un espacio que ya demuestra su potencial. La recuperación de Los Olivillos no parte de cero. Salarte comenzó a trabajar en este santuario ornitológico en 2023 consiguiendo la recuperación de 30 ha. de lámina de agua, gracias también a la colaboración con los arroceros de La Puebla del Río, ya ha demostrado la capacidad de este espacio para volver a funcionar como refugio de biodiversidad.

Los Olivillos alberga además una estación de anillamiento de esfuerzo constante dirigida por Manolo Vázquez, anillador de la EBD-CSIC, que realiza un seguimiento científico continuado de las aves que utilizan el humedal. Hasta la fecha, Salarte ha organizado más de 35 sesiones de anillamiento, con más de 2.500 aves anilladas pertenecientes a 110 especies diferentes y la participación de más de un centenar de voluntarios.

A este seguimiento se vienen sumando actuaciones de educación ambiental, instalación de cajas nido, nueva cartelería interpretativa y medidas destinadas a reducir accesos incontrolados, molestias a la fauna y episodios de furtivismo.

Una pieza estratégica para el Guadalquivir y Doñana. La concesión y el comienzo de la restauración de Los Olivillos consolidan uno de los proyectos estratégicos de la Alianza Marismas del Guadalquivir-Doñana, promovida por Salarte y que integra actualmente alrededor de 11.500 hectáreas de marismas, salinas, esteros y otros humedales de Cádiz, Sevilla y Huelva.

Aliados para Los Olivillos. Para hacer realidad el proyecto técnico ideado por el ambientólogo Juan Martín Bermúdez y redactado por el ingeniero Juan Manuel Cebada, Salarte cuenta con profesionales como Sergio González Asián, Manolo Vázquez, José Carlos Macías, Francisco Romero o Mara Escassi, entre otros. Pero la restauración de Los Olivillos no hubiera sido posible sin el talento, compromiso y experiencia de Antonio Pérez Bizcocho (Correbulla), que dirige los trabajos junto a Héctor Ordóñez y Antonio Noria (MOVIDRENIOS, S.L.), que cuentan con la valiosísima colaboración de arroceros como El Mocho, Francisco Aparicio o Bataola.