Nuevas concesiones, recuperación de marismas y humedales, seguimiento científico, salicultura y gestión activa del territorio consolidan una red que ya supera las 11.500 hectáreas entre Cádiz, Sevilla y Huelva.

Artículo publicado en la Revista de la Andalucia Bird Society_septiembre 2026

La Alianza Marismas del Guadalquivir-Doñana entra en una nueva etapa. Lo que comenzó como una estrategia para conectar a propietarios, gestores, acuicultores, arroceros, pescadores, científicos, administraciones y sociedad civil se ha traducido en resultados tangibles: marismas reinundadas, aves amenazadas que encuentran lugares para criar y refugiarse, concesiones que garantizan la gestión a largo plazo, salinas que recuperan su actividad y nuevos espacios que se preparan para incorporarse a una red cada vez más extensa.

Promovida por el Fondo para la Custodia y Recuperación de la Marisma Salinera (Salarte), la Alianza integra 11.500 hectáreas de marismas, salinas, esteros y otros humedales de Cádiz, Sevilla y Huelva, con el objetivo de seguir creciendo en los próximos años. Su modelo combina restauración ecológica y gestión tradicional con actividades económicas sostenibles, investigación, turismo de naturaleza y participación ciudadana.

La Alianza Marismas del Guadalquivir-Doñana se basa en una ESTRATEGIA que define acciones, plazos y la hoja de ruta elaborada en el marco europeo ST3ER. La estrategia apuesta por convertir las marismas del Guadalquivir y Doñana en una red territorial donde conservación y economía local se refuercen mutuamente, recuperando hábitats mediante actividades como la acuicultura, el arrozal, la pesca, la salicultura o el turismo ornitológico.

Algunos de los casos prácticos donde se trabaja actualmente son:

Los Olivillos: 56 hectáreas, 25 años de concesión y una estación de anillamiento en plena actividad

Uno de los pasos más importantes de los últimos meses se ha producido en la Corta de los Olivillos, en La Puebla del Río. La Junta de Andalucía ha concedido a Salarte la ocupación de 564.702,84 metros cuadrados de Dominio Público Marítimo-Terrestre, algo más de 56 hectáreas, para la restauración y gestión ambiental de este paleocauce del Guadalquivir.

La concesión se otorga por 25 años y ampara el proyecto que Salarte comenzó en 2023 de recuperar la hidrodinámica mareal del paleocauce de Los Olivillos, dotando de estabilidad a largo plazo a una intervención estratégica para la biodiversidad en Doñana.

El enclave había quedado desconectado tras las grandes transformaciones sufridas por el cauce del Guadalquivir en el siglo XX. La recuperación de su lámina de agua tras un acuerdo con los arroceros de La Puebla del Río demuestra hasta qué punto estos espacios pueden volver a funcionar como refugios de biodiversidad.

Pero Los Olivillos se ha convertido también en un espacio de seguimiento científico continuado, y así, en mayo de 2025 se puso en marcha una estación de anillamiento de esfuerzo constante, en la que hasta la fecha se han desarrollado más de 35 jornadas, con un balance que supera las 2.500 aves anilladas pertenecientes a 110 especies diferentes.

El volumen y diversidad de anillamientos convierten esta iniciativa en una herramienta de enorme valor para conocer cómo utilizan el humedal las distintas especies a lo largo del año, seguir sus movimientos, detectar cambios en las poblaciones y obtener información sobre reproducción, migración y uso del espacio.

La estación tiene además un importante componente social y divulgativo. En las diferentes jornadas han participado más de cien personas, acercando el conocimiento científico a voluntarios y visitantes, reforzando así la divulgación y participación ciudadana como una de las claves del modelo de gestión de la Alianza.

A este seguimiento se suman las actuaciones de restauración, educación ambiental y protección del espacio, con instalación de cajas nido, nueva cartelería y vallado destinado a reducir accesos incontrolados, molestias a la fauna y episodios de furtivismo.

Los Olivillos reúne así tres de las grandes líneas de trabajo de la Alianza: restaurar, gestionar y conocer para proteger. La restauración devuelve la hidrodinámica funcional al humedal; la gestión humana permite la custodia de los valores ambientales, y el anillamiento mide su respuesta biológica, al tiempo que favorece la participación social, contribuyendo a generar una nueva relación entre la marisma y las personas que viven en su entorno.

Codo de la Esparraguera: cuando vuelve el agua, vuelve la vida

El Codo de la Esparraguera, en las marismas de Trebujena, es uno de los ejemplos más gráficos del potencial de la Alianza. La estratégica colaboración con Piscícola de Trebujena, S.A. ha resultado fundamental para hacer posible una gestión hídrica adaptada a las necesidades de este humedal clave para las marismas del Guadalquivir. La restauración de sus primeras 40 hectáreas de marismas desde 2022 ha permitido devolver agua y funcionalidad a un espacio que permaneció durante décadas desecado, aislado del régimen fluvio mareal del Guadalquivir.

La respuesta biológica ha sido extraordinaria, y prueba de ello, en un censo realizado en la parte restaurada en julio de 2026 se contabilizaron más de 70 cercetas pardillas, a las que se sumaban otros 12 ejemplares localizados en la granja marina anexa.

Esta cifra resulta especialmente significativa por tratarse de una de las aves acuáticas más amenazadas de Europa, pero la verdadera dimensión del proceso se aprecia en el conjunto de especies que utilizan el humedal durante la reproducción y el periodo postnupcial. Y no se trata solo de contar aves; su presencia confirma que las tres dimensiones del humedal vuelven a funcionar: bajo el fango, en la columna de agua y la parte supramareal están hoy llenas de vida.

El trabajo continúa con una nueva adecuación del Codo de la Esparraguera destinada a mejorar la circulación y gestión del agua y ampliar progresivamente la superficie recuperada. Estas primeras 40 hectáreas han sido el comienzo de una actuación con potencial para devolver la inundación a cerca de cien hectáreas sólo en esta finca.

Reserva Ecológica Esteros de Manego.

Salarte continúa apoyando la gestión de 15 has. de esteros mediante el seguimiento y gestión de la lámina de agua y el hábitat marismeño que acogen estas dos marismas de titularidad y gestión privadas. Hemos instalado un vallado perimetral disuasorio de 1.500 metros lineales para evitar el acceso de predadores (ratas, gatos, zorros, etc.) y evitar atropellos a las aves al cruzar la carretera del Río; limpiado la vegetación de las zonas altas de los muros para fomentar la nidificación y evitar la predación de pollos y se han instalado 43 cajas nido para lechuzas, mochuelos, cernícalos primillas, cercetas pardillas y murciélagos, y 5 posaderos para águila pescadora.

Salarte ha adecuado cuatro islas centrales en los esteros para nidificación; moviendo más de seis mil metros cúbicos, hoy crían anualmente más de 10 parejas de cerceta pardilla.

San Carlos: restaurar para volver a gestionar

Otro de los grandes frentes de la Alianza se sitúa en las marismas de San Carlos y Santa Teresa, en Sanlúcar de Barrameda, incluidas junto al Codo de la Esparraguera en el acuerdo de custodia suscrito con Piscícola de Trebujena para actuar sobre un conjunto de 140 hectáreas, financiados con la inestimable colaboración de Andalucía Bird Society, Deloitte y la Diputación de Cádiz.

Los trabajos desarrollados en San Carlos han comprendido el dragado, acondicionamiento y limpieza de canales colmatados, movimientos de tierra, recuperación y reparación de infraestructuras hidráulicas y compuertas mareales, así como mejoras dirigidas a favorecer el funcionamiento hidrodinámico de estas marismas transformadas y desecadas.

A ello se suman acciones destinadas a la biodiversidad, como el acondicionamiento de áreas de descanso y reproducción para aves, instalación de cajas nido y elementos de interpretación ambiental. La obra incorpora además actuaciones de formación de canales, instalación de compuertas y creación de infraestructuras para observación y seguimiento.

San Carlos resume bien la filosofía de la Alianza: no basta con recuperar físicamente una marisma; hay que devolverle manejo y la gestión para mantenerlo en el tiempo.

Balbanera: la sal vuelve a formar parte del paisaje

En la Bahía de Cádiz, Balbanera en Puerto Real, continúa ofreciendo otro modelo de recuperación. Allí, la restauración de 60 hectáreas desde 2022 ha recuperado compuertas, canales, muros y la funcionalidad productiva del sistema salinero, financiado por la Fundación MAVA y gestionado ininterrumpidamente por Salarte con fondos propios.

La restauración tiene hoy una consecuencia especialmente simbólica: la cosecha de Sal Marina Virgen y Flor de Sal. Volver a cultivar sal marina significa mucho más que recuperar una actividad económica. Para que una salina produzca es imprescindible manejar correctamente el agua, conservar muros y custodiar un paisaje que, gracias al manejo, ofrece alimento y refugio a numerosas especies, entre las que se encuentran reproductoras como charrancitos, chorlitejos patinegros, avocetas, cigüeñuelas y espátulas e invernantes como gaviotas picofinas, cigüeñas negras, zarapitos, agujas y chorlitos.

Balbanera ofrece una experiencia inmersiva en la cultura marismeña de la bahía de Cádiz, aunando despesques, experiencias gastronómicas, observación de aves y patrimonio etnográfico. En el mismo espacio conviven salicultura, acuicultura, biodiversidad, divulgación, investigación, turismo ornitológico y gastronomía, demostrando que gestión, producción y manejo son la clave de la conservación.

San José, once años después

La Salina San José, en El Puerto de Santa María, completa ese mosaico de experiencias. Once años después de que Aponiente y Salarte consiguieran su recuperación (en 2015), este espacio ha vuelto a la vida como una huerta marina experimental y salina artesanal activa y abierta al uso público, la investigación científica y la divulgación ambiental.

El proyecto ha restaurado 20 hectáreas, nueve de ellas dedicadas íntegramente a renaturalización para fijación de Carbono Azul y alevinaje, y combina huerta marina, cultivos de macroalgas y salicornia, salicultura artesanal, esteros, investigación y uso público, todo ello financiado por Aponiente con la inestimable colaboración de la Diputación de Cádiz, Longer Tables, Fundación Caja Rural, Fundación Cajasol, Möet Chandon, guía Repsol y Ecologistas en Acción.

La recuperación incluye aumento de lámina de agua, mejora del sistema hidrodinámico, compuertas y largaderos, bebederos para fauna, plantación de especies autóctonas, cultivos marinos experimentales, cerramiento de protección y equipamientos para visitantes, como pérgolas, áreas de descanso, aparcabicicletas y cartelería interpretativa.

San José demuestra que una marisma restaurada puede volver a ser simultáneamente naturaleza, despensa, laboratorio, aula interpretativa, paisaje productivo y concienciación.

Metrópoli del Agua.

Salarte, con el apoyo del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María y la Diputación de Cádiz, ha desarrollado un proyecto para potenciar la Bahía de Cádiz como destino integral de ecoturismo y economía azul. 

Basado en el equipamiento público CEAAN Coto de la Isleta, Salarte ha creado equipamientos técnicos y pedagógicos específicos como un pantalán flotante en el río San Pedro, un Alula de Naturaleza para la divulgación de avifauna y marismas, paneles interpretativos sobre servicios ecosistémicos y economía azul, iluminación solar de mínimo impacto, mesas picnic, aparcabicicletas, prismáticos y material educativo para descubrir las marismas.

Asimismo, Salarte organizó un Simposio y Fam Trip  en mayo de 2026 con mesas de trabajo, ponencias y visitas técnicas dedicadas descubrir el patrimonio cultural y ornitológico.

Marisma de Palmilla, el eslabón perdido

La Alianza trabaja desde principios de 2026  en la recuperación de la Marisma de Palmilla, en Las Cabezas de San Juan, una marisma relicta rodeada de cultivos agrícolas pero estratégicamente ubicada entre el Brazo del Este y las marismas de Lebrija, Trebujena y Sanlúcar, reforzando el corredor sevillano Sierra Sur – Marismas del Guadalquivir – Doñana.

Su incorporación añadirá una nueva pieza a una red en la que lo importante no es únicamente sumar hectáreas, sino conseguir que humedales, arrozales, marismas mareales, salinas y esteros recuperen conexiones y vuelvan a funcionar como un sistema.

Salinas de Larache y Marismas del Loukkos.

Salarte ha elaborado la Estrategia para la Restauración Ambiental y puesta en valor socioecosistémica de las Salinas de Larache y Marismas del Loukkos, en la que trabaja desde 2025 para la renaturalización y restauración ambiental de 819 ha. en Marruecos.

De las hectáreas a los resultados

La evolución de la Alianza ofrece resultados concretos: 56 hectáreas concedidas durante 25 años en Los Olivillos; más de 2.500 aves de 110 especies anilladas en su nueva estación científica; decenas de cercetas pardillas utilizando el Codo de la Esparraguera; canales y compuertas recuperados en el Bajo Guadalquivir; sal que vuelve a cosecharse en Balbanera; una salina histórica como San José nuevamente activa; y nuevos territorios solicitando incorporarse a la red.

El desafío ahora es consolidar cada uno de esos avances y demostrar que este modelo puede mantenerse y reproducirse. Porque la recuperación de las marismas del Guadalquivir y Doñana no depende únicamente de devolverles agua. Depende de devolverles gestión, conocimiento, actividad y personas dispuestas a cuidarlas. Esa es, precisamente, la apuesta que empieza a tomar forma sobre el territorio.

La experiencia de gestión de SALARTE en los últimos años ha sido la clave para su inclusión en un importante proyecto europeo denominado CONVIVAL WATERFRONTS, financiado la Fundación Volkswagen y coordinado por la Universidad de Munich, en la que las actuaciones desarrolladas por Salare servirán como casos de estudio para la recuperación de marismas en Bulgaria, Albania y otros países europeos desde 2026 hasta 2031.

ENGLISH VERSION. Article published in the Andalucía Bird Society Magazine. September 2026.

GUADALQUIVIR & DOÑANA MARSHES ALLIANCE: HUMAN MANAGEMENT RESTORES THE SPLENDOR OF THE MARSHES AS SOCIO-ECOSYSTEMS AND OASES OF BIODIVERSITY

New concessions, the restoration of marshes and wetlands, scientific monitoring, salt farming, and active land management are consolidating a network that now spans more than 11,500 hectares across Cádiz, Seville and Huelva

The Guadalquivir-Doñana Marshes Alliance is entering a new phase. What began as a strategy to connect landowners, managers, aquaculturists, rice farmers, fishermen, scientists, government agencies, and civil society has yielded tangible results: reflooded salt marshes, endangered birds finding places to breed and take refuge, concessions that guarantee long-term management, salt pans resuming operations, and new areas being prepared to join an ever-expanding network.

Promoted by the Fund for the Stewardship and Recovery of the Salt Marsh (Salarte), the Alliance encompasses 11,500 hectares of salt marshes, saltpans, aquaculture ponds and other wetlands in Cádiz, Seville, and Huelva, with the goal of continuing to grow in the coming years. Its model combines ecological restoration and traditional management with sustainable economic activities, research, nature-based tourism, and citizen engagement.

The Marshes Alliance is based on a STRATEGY that sets out actions, deadlines and a roadmap drawn up within the European ST3ER framework. The strategy aims to transform the Guadalquivir and Doñana marshes into a territorial network where conservation and the local economy reinforce one another, restoring habitats through activities such as aquaculture, rice farming, fishing, salt harvesting and birdwatching tourism, among other sustainable activities

Some of the practical projects currently underway are:

Los Olivillos: 56 hectares, a 25-year concession and a bird-ringing station in full operation

One of the most significant developments in recent months has taken place at Los Olivillos Bird Sanctuary, in La Puebla del Río (Sevilla). The Junta de Andalucía has granted Salarte the right to occupy for management 564,702.84 square metres of the Public Maritime-Terrestrial Domain – just over 56 hectares – for the restoration and environmental management of this ancient riverbed of the Guadalquivir.

The concession is granted for 25 years and covers the project that Salarte began in 2023 to restore the tidal hydrodynamics of the Los Olivillos palaeo-channel, providing long-term stability for a strategic intervention for biodiversity in Doñana.

The site had become disconnected following the major transformations undergone by the Guadalquivir riverbed in the 20th century. The restoration of its water body, following an agreement with the rice farmers of La Puebla del Río, demonstrates the extent to which these areas can once again function as biodiversity refuges.

However, Los Olivillos has also become a site for ongoing scientific monitoring; in May 2025, a constant-effort bird-ringing station was launched, where more than 35 ringing sessions have been carried out to date, resulting in over 2,500 birds of 110 different species being ringed!

The scale and diversity of the bird-ringing programme make this initiative an invaluable tool for understanding how different species use the wetland throughout the year, tracking their movements, detecting changes in populations, and gathering information on breeding, migration and habitat use.

The station also has an important social and educational dimension. Over a hundred people have taken part in the various events, bringing scientific knowledge to volunteers and visitors, thereby reinforcing public outreach and citizen participation as one of the key elements of the Marsh Alliance’s management model.

This monitoring is complemented by restoration work, environmental education and site protection measures, including the installation of nest boxes, new signage and fencing designed to reduce unauthorised access, disturbance to wildlife and incidents of poaching.

Los Olivillos thus brings together three of the Alliance’s main areas of work: restoration, management and dissemination in order to protect. Restoration enables the functional hydrodynamics of the wetland to be restored; human management ensures the conservation of environmental values; and bird ringing allows their biological response to be measured, whilst encouraging community involvement, which helps to forge a new relationship between the marsh and the people living in the surrounding area.

Codo de la Esparraguera: when the water returns, life returns

The Esparraguera Elbow, in the Trebujena marshes, is one of the most striking examples of the Marsh Alliance’s potential. The strategic partnership with Piscícola de Trebujena, Ltd. has been fundamental in enabling water management tailored to the needs of this key wetland for the Guadalquivir marshes. The restoration of the first 40 hectares of marshland since 2022 has made it possible to restore water and functionality to an area that had remained dry for decades, cut off from the river-tidal regime of the Guadalquivir.

The biological response has been extraordinary; as evidence of this, a census carried out in the restored area in July 2026 recorded more than 70 marbled teals, in addition to a further 12 individuals located at the adjacent aquaculture farm.

This figure is particularly significant as it is one of the most endangered waterbirds in Europe, but the true scale of the process can be seen in the range of species that use the wetland during the breeding and post-breeding seasons. And it is not just a matter of counting birds; their presence confirms that the three dimensions of the wetland are functioning once again: beneath the mud, in the water column and in the supratidal zone, they are now teeming with life.

Work continues with a new restoration project at the Esparraguera Elbow, aimed at improving water flow and management and gradually expanding the area that has been restored. These first 40 hectares have marked the start of a project with the potential to restore flooding to nearly one hundred hectares on this estate alone.

Esteros de Manego Ecological Reserve.

Salarte continues to support the management of 15 hectares of salt marshes through the monitoring and management of the water body and the salt marsh habitat found in these two privately owned and managed salt marshes. We have installed 1,500 linear metres of perimeter fencing to deter predators (rats, cats, foxes, etc.) and prevent birds from being run over when crossing the road; cleared vegetation from the upper sections of the walls to encourage nesting and prevent predation of chicks; and installed 43 nest boxes for barn owls, little owls, lesser kestrels, marbled teals and bats, as well as 5 perches for ospreys.

Salarte has adapted four central islands in the marshes for nesting; having moved more than 6,000 cubic metres of material, more than 10 pairs of marbled teals now breed there annually.

San Carlos Marshes: restoration to enable renewed management

Another of the Alliance’s major projects is situated in the San Carlos and Santa Teresa marshes, in Bonanza (Sanlúcar de Barrameda), which, together with the Esparraguera Elbow, are included in the stewardship agreement signed with Piscícola de Trebujena Ltd. to carry out work across a total area of 140 hectares, funded with the invaluable collaboration of the Andalucía Bird Society, Deloitte and the Diputación de Cádiz (Cádiz Supramunicipal Council).

The work carried out in San Carlos Marshes has involved the dredging, refurbishment and clearing of silted-up channels, earthworks, the restoration and repair of hydraulic infrastructure and tidal gates, as well as improvements aimed at enhancing the hydrodynamic functioning of these transformed and drained marshes.

In addition, measures have been taken to promote biodiversity, such as the creation of resting and breeding areas for birds, the installation of nest boxes and environmental interpretation features. The project also includes the creation of new channels, the installation of sluice gates and the development of infrastructure for observation and monitoring.

San Carlos encapsulates the Alliance’s philosophy well: it is not enough to physically restore a marsh; it must also be returned to proper management to ensure its long-term sustainability.

Balbanera: salt is once again part of the landscape

In the Bay of Cádiz, Balbanera in Puerto Real continues to offer a different model of restoration. There, the Salarte’s restoration of 60 hectares since 2022 has seen the recovery of 20 sluice gates, canals, walls and the productive functionality of the salt-harvesting system, funded by the MAVA Foundation and managed continuously by Salarte using its own funds.

Today, the restoration has a particularly symbolic outcome: the harvest of Virgin Sea Salt and Flower of Salt. Returning to organic sea salt production means much more than simply reviving an economic activity. For a saltpan to be productive, it is essential to manage the water correctly, maintain the walls and safeguard a landscape which, thanks to this management, provides food and shelter for numerous species, including breeding birds such as little terns, black-winged plovers, avocets, stilts and spoonbills, as well as wintering species such as slender-billed gulls, black storks, curlews, sandpipers and plovers.

Balbanera offers an immersive experience of the marsh culture of the Bay of Cádiz, combining salt harvesting, culinary experiences, birdwatching and ethnographic heritage. Salt production, organic aquaculture, biodiversity, public outreach, research, birdwatching tourism and gastronomy coexist within the same space, demonstrating that management, production and stewardship are the key to conservation.

San José, eleven years on

The San José SaltPan, in El Puerto de Santa María, completes this mosaic of experiences. Eleven years after Aponiente and Salarte successfully restored it (in 2015), this site has been brought back to life as an experimental marine garden and an active, traditional saltpan open to the public, scientific research and environmental education.

The project has restored 20 hectares, nine of which are entirely dedicated to renaturalisation for Blue Carbon Sink, ocean hatchery and sea nursery, and combines a marine garden, macroalgae and salicornia cultivation, traditional salt production, salt marshes, research and public use, all funded by Aponiente with the invaluable collaboration of the Cádiz Provincial Council, Longer Tables, the Caja Rural Foundation, the Cajasol Foundation, Möet Chandon, the Repsol Guide and Ecologistas en Acción.

The restoration work includes increasing the water depth, improving the hydrodynamic system, installing sluice gates and outfalls, providing watering holes for wildlife, planting native species, establishing experimental marine farms, erecting protective fencing and providing facilities for visitors, such as pergolas, rest areas, cycle racks and interpretive signage.

San José demonstrates that a restored salt marsh can once again serve simultaneously as a natural habitat, a food source, an ocean laboratory, an interpretative classroom, a productive landscape and a means of raising awareness.

Bay of Cádiz: Metropolis of Water.

Salarte, with the support of El Puerto de Santa María Town Council and Diputación de Cádiz, has developed a whole project to promote the Bay of Cádiz as a comprehensive destination for ecotourism and the blue economy.

Based at the Educational Center Coto de la Isleta public facility, Salarte has created specific technical and educational facilities, such as a floating jetty on the River San Pedro, a ‘Nature Centre’ (Alula de Naturaleza) to raise awareness of birdlife and the salt marshes, interpretative panels on ecosystem services and the blue economy, low-impact solar lighting, picnic tables, bicycle racks, binoculars and educational materials to help visitors explore the marshes’ wildlife.

Furthermore, Salarte organised a symposium and familiarisation trip in May 2026, featuring workshops, presentations and field trips aimed at exploring the cultural and ornithological heritage.

Palmilla Marsh: the missing link

Since early 2026, the Alliance has been working on the restoration of the Palmilla Marsh in Las Cabezas de San Juan, a relict marsh surrounded by farmland but strategically located between the Brazo del Este and the marshes of Lebrija, Trebujena and Sanlúcar, thereby strengthening the Seville Sierra Sur corridor – Guadalquivir Marshes – Doñana.

Its inclusion will add a new piece to a network in which the key objective is not merely to add hectares, but to ensure that wetlands, rice paddies, tidal marshes, salt pans and estuaries re-establish their connections and once again function as a single system.

Larache Salt Flats and Loukkos Marshes.

Salarte has drawn up the Strategy for the Environmental Restoration and Socio-Ecosystemic Enhancement of the Larache Salt Flats and Loukkos Marshes, under which it has been working since 2025 on the renaturalisation and environmental restoration of 819 ha in Morocco.

From hectares to results

The Alliance’s progress is yielding concrete results: 56 hectares granted for 25 years in Los Olivillos; more than 2,500 birds of 110 species ringed at its new research station; dozens of marbled teals using the Codo de la Esparraguera; canals and sluice gates restored in the Lower Guadalquivir; salt being harvested once again in Balbanera; a historic salt pan such as San José back in operation; and new areas applying to join the network.

The challenge now is to consolidate each of these advances and demonstrate that this model can be sustained and replicated. Because the recovery of the Guadalquivir and Doñana marshes does not depend solely on restoring water to them. It depends on restoring management, knowledge, activity and people willing to look after them. That is precisely the initiative that is beginning to take shape across the region.

SALARTE’s management experience in recent years has been key to its inclusion in a major European project called CONVIVAL WATERFRONTS, funded by the Volkswagen Foundation and coordinated by the University of Munich, in which the initiatives carried out by Salare will serve as case studies for the restoration of wetlands in Bulgaria, Albania and other European countries from 2026 to 2031.